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Querido Papá Noël que estás en los Cielos o en las chimeneas del Mundo Éste

 

Para el año que viene (2015), o sea ya, deseo que este mundo deje evaporar unos cuantos quilos de estupidez humana.

Reconozco que va a ser un poco difícil, y, es probable, que, si ello sucediera, la atmósfera se cargase tanto de cosas raras que empezarían a llover cosas de lo más inverosímiles, tan inverosímiles e increíbles que los fenómenos forteanos se quedarían totalmente rancios y olvidados en el olvido de la historia humana.

Te prometo, querido papá Noël, que si para el año que viene sigo existiendo-viviendo biológicamente, es probable que para tu celebración decida hacer huelga de hambre a la puerta de un gran y súperconcurrido súpermerkado de Ésos donde los “humanos” cargan sus carricompras de cosas chorras e inútiles, eso, sí, de ¡marca, por favor! Y ¡a beber y a “disfrutar”! como ellos se creen, claro.

Y es que esa huelga no va a ser inútil ya que irá acompañada de un cartel de “recogida de ‘alimentos’ para los más desfavorecidos”. Te prometo que cuando termine con la huelga, que durará lo que dure esas fechas enfervorecidas, me dedicaré a repartir lo que esas “almas” generosas hayan tenido a bien donarme. (Nunca hay que dudar de la buena voluntad de los hombres y mujeres en fechas tan señaladas ¿no? De los niños ya no diría tanto, puede que algunos se dediquen a darme de patadas o a pellizcarme para que me cague en su p.m. Bueno, ya sé que hay espíritus ejemplares de niños nuevos-colonizadores terráqueos que contienen otro tipo de alma no muy habitual hasta ahora.)

Dejando ese tema aparte, ya que este proyecto está un poco lejos en mi tiempo y no sé si voy a sobrevivir ni dónde ni cómo voy a estar, sí que voy a seguir con el resto de mis peticiones:

–Te pido que hagas llegar mis más firmes quejas sobre lo que aquí está ocurriendo en el globo terráqueo a los encargados Superiores de dirigir el cotarro de este cocido de humanos, ya que es probable que la lentitud de la transformación se prolongue en el tiempo que aquí disfrutamos, con lo cual es probable que en lo que me queda en este agujero mundanaril, no consiga ver ni un higo colgando de la higuera. Sease, hablando en plata: que las transformaciones a que estamos predestinados (como humanos) se ralenticen y todo quede en pura papilla de cuento encantado y que los de siempre, siempre vuelvan a lo mismo con distintos librillos.

— Te pido que, porfa, termines con la estupidez que decora gran parte de los cerebros humanos. La estupidez que les guía* por muy preclaros caminos: los del abuso de poder, porque es eso, y eso, sin más ni menos se trata siempre de lo mismo: el poder por todos los medios y sobre todo lo que aquí se halla creado, no importa lo que sea si seres animados o no animados, para ellos les es igual, les es absolutamente lo mismo.

*  (Ojo, que yo no soy ni siquiera un ser elevado, estoy, por tanto, en este cotarro, todavía)

–Te pido, pues, que hagas llegar mis quejas para que estos burricortos se dejen ya de meter guerras y muerte por todas partes, millones de desplazados y campamentos horribles de “refugiados” donde pudren a los pobres seres humanos.

— Haz llegar mis quejas porque los muy descerebrados se dedican a esquilmarlo todo, sin tener en cuenta ni una siquiera de sus terribles consecuencias. Ya sabes, bajo su terrible voracidad que desborda todo lo inimaginable, es decir, bajo su codicia están eXterminando los pulmones del planeta, han envenenado las aguas, han envenenado la atmósfera, han envenenado la tierra, han envenenado las plantas, los animales y a los humanos. Y ahora, para colmo, pretenden taladrar la tierra y el suelo profundo de los océanos en busca de sus miserias, en busca de eso que les permita prolongar un poco más su agonía y la nuestra, claro: el a-dorado petróleo.

— Haz llegar mi más solemne protesta y queja y diles que intervengan para el cese de: guerras, fabricación de armamento y todo tipo de armas de todo aspecto a cuál más indignante y asquerosa y mísera. Que intervengan para que las criaturas tengan ya en forma real el poder de Vivir en Dignidad.

Querido papa Noel, ceso mis peticiones ya que se me haría demasiado largo, demasiado… Pido que a quien le corresponda intervenga para que los principales actores de este teatro, que somos todos, tengamos más sentido común, dejemos de dar nuestras asquerosas migajas a quienes más tienes: grandes compañías y multinacionales, ya que en esta falsa ilusión lo único que hacemos es bailarles las faldas a esos del poder. Pido pues Sentido Común a raudales y, sobre todo: HUMANIDAD en todos los cerebros, ya que sin ello va a ser como bastante imposible e inútil que estos miles de millones de humanos consigamos algo de a lo que estamos predestinados: BORRAR LA PALABRA “PAZ” de nuestros cerebros ya que la PAZ ha de ser el Camino y no una bandera. Que el EQUILIBRIO ha de ser el Hábito normal de nuestras Vidas. Que el AMOR incondicional sea, por tanto, llevado por fin a nuestros Corazones y a través de él irradiemos su auténtico Significado.