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Lo que no nos cuentan del cáncer, Alfredo Embid

Vídeo rescatado desde Despertares: http://teatrevesadespertar.wordpress.com/2013/04/27/alfredo-embid-lo-que-no-nos-cuentan-del-cancer/

No nos cansaremos de aprender más y más, cuanta más información tengamos mejor, esto n os ayuda o nos ayudará tanto a evitar enfermedades “mortales” o que recortan drásticamente nuestra vida al padecerla o como el ayudar-nos a autodecidir-nos sobre lo mejor sobre nosotros mismos.
Cuando nos vemos sumidos en el desconocimiento, a la vez nos vemos sometidos a quienes “consideramos” que están preparados para “salvarnos”, y esto, en la mayoría de las ocasiones, no es así. No digo que no haya señores/as de bata blanca que sean honesto/as, pero el auge del mercado deja mucho que desear al respecto, más bien se ha convertido en un mercantileo de la salud. Por otra parte esto nos está bien desde el lado de que vayamos observando qué se nos da, a qué nos sometemos y por qué. Somos más que autosuficientes y mayorcitos, y espero que despiertos, para decidir-nos a valorar nuestra Existencia y, sobre todo, evitar caer en las trampas de estas y otras enfermedades. Las vías para acceder a tales circunstancias nefastas las conocemos, y son varias y/o bastantes, por desgracia, y por suerte, también digo, que la gran mayoría dependen, exclusivamente, de nosotr@s.

El Negocio de la Sanidad Pública: Mentiras con Anestesia

No entiendo de “Sanidad” como edificio ni como institución,… Lo único que sé es que… ésa puertas y mi caminar, cuanto más alejados mejor… Pero me parece que denunciar la evidencia de quienes se encuentran sujetos a estas tristes instituciones es necesario.
De todos modos os digo lo siguiente: ojalá y llegue el día en que estos tristes lugares, financiados o no por los papás-estados desaparezcan de nuestras vidas porque ya no exista necesidad de acudir a ellas.
La mal llamada “sanidad” es un portal que mueve millones de millones de euros, por tanto el flamante negocio no conviene dejarlo en manos públicas sino privadas, según ellos.
Creo que la equivocación es tan evidente que lo único que hace es poner en manos de los siniestros los enormes beneficios que representan casi más de la mitad o tres cuartas partes de población enferma o con necesidad de algún que otro tratamiento, entre ellos deben contarse las flagrantes vacunas (obligatorias), con lo cual flagrantes dos veces o más.
El negocio que no tiene quiebra ni sabe de crisis, desde luego es éste: la mal llamada “sanidad” y su lúgubre sótano: los laboratorios.