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El bambú rebelde

— Pequeño microrrelato —

Había una vez un chaval, muy creído él, en toda su juventud, en toda su potencia…

Un día llegó hasta un lugar donde había muchos bambúes jóvenes, era una plantación… Este chico, ignorante, sabiendo lo que el bambú representaba, quiso hacer una de las “suyas”.

Pensó:

–¡Veréis como los bambúes no son invencibles, y que cuando se pisan, como voy a pisar a estos (jajajaja!!), ya no volverán a levantarse más…

Entonces, el ignorante se acercó hasta la plantación y empezó a pisotear a los bambúes, cerciorándose de que estos se rompían…, si no lo conseguía, entonces con un hacha se encargaba de terminar con ellos.

Casi había terminado con todos ellos, cuando en una esquina se cercioró de que había una planta, un poco mayor que sus hermanas, casi medía un metro…, entonces se fue hacia ella, decidido.

–¡Vaya, no te había visto, tú debes ser el hermano mayor de sus extintos hermanos, ¿no?!

La planta, quieta, silenciosa, pero percibiendo lo que ese individuo iba a hacerle, pareció querer mostrarle en lo más alto de su tallo un rayo de sol: se balanceó un poco y dejó que el sol hiriese los ojos del chico…

–¡Vaya, parece que me entiendes y todo… ¿eh?!

Entonces, empezó a pavonearse, a tocar el tallo del bambú; lo acariciaba, a veces le daba golpes con la mano, luego otros leves golpes con las botas que llevaba calzadas…

El bambú…, quieto, a veces parecía querer apartarse un poco.

Entonces, ya harto de su juego, el chico levantó la planta de la bota y la dirigió, decidido, hacia el tallo de bambú:

¡¡¡Zasssss!!

Se oyó un silbido, luego otro silbido más rápido… El tallo de bambú volvió a erguirse con violencia, tanto que le dio un golpe en pleno rostro al chico…

Este, mosqueado, volvió a repetir la operación…

Asi, hasta tres veces, hasta que a la cuarta, ya harto de que un simple bambú se le rebelase, intentó aplastar y quebrar con toda su rabia al bambú.

El Bambú, como poseído por una fuerza interior, pareció convertirse en un arma de acero.

Tras la última patada se irguió con tanta rapidez y fuerza que devolvió al chico el golpe en toda la cara, tal cual lo había recibido.

Este cayó de espaldas con el rostro sangrante….

Desde el suelo, volvió a mirar al bambú, que esta vez parecía que sí se manifestaba: se movía de derecha a izquierda como el péndulo de un reloj y en su centro dejaba pasar los rayos del sol para que hiriesen sus ojos…

Se irguió un poco el chico dese el suelo: él con su cara herida y su soberbia enfangada.

Se retiró hacia atrás, de espaldas, y cuando estuvo alejado, se levantó, empezó a andar rápidamente hasta que cogió velocidad y desapareció de la plantación de bambúes.

 


Moraleja: Cuando se es lo suficientemente convincente; cuando se tienen claras las cosas; cuando sabes que no se pueden permitir ciertas cosas… los bambúes se pueden convertir en varas de acero…
No hay ser vivo que, por indefenso que parezca, no posea una FORTALEZA ligada a lo misterioso e increíble…, la fortaleza del derecho a ser RESPETADO.
Moraleja final: Jamás hagas nada a nadie que sabes que no se debe hacer, porque lo que tú hagas puede que se gire en tu contra.

Gracias por vuestra lectura!!!!

Y… a medida que Creces, a medida que…

A medida que te vas VACIANDO de Ti, o, mejor dicho, experimentas el Sentido Consciente de que PERTENECES AL TODO… Surgen Experiencias que jamás te hubieses podido imaginar.

Puedes estar como estés, experimentando en este mundo material (con tus quehareces, con tus cosas por hacer de cada día, con tus cosas por resolver de cada día)… Lo que vas SINTIENDO es que, por muchas cosas negativas que traten de modificarte, manipularte, o de estresarte,… SIEMPRE ENCUENTRAS EL PUNTO donde te proyectas como EQUILIBRIO… SONRÍES, TE RÍES, TE
SIENTES VIV@… Y… sabes que si has de parar algo porque te inquieta, sencillamente lo haces, y vuelves a tu punto de Equilibrio…

Lo más maravilloso es que EXPERIMENTAS que TÚ perteneces ya a algo que no
eres Tú mism@, sino al TODO, porque cuando investigas, te informas, te interesas… te das cuenta de que, aunque no hayas leído, escuchado o informado por alguna fuente externa sobre algo… RESULTA que tú tienes toda la INFORMACIÓN EN TU INTERIOR y que es la MISMA que la de los demás (otros más evolucionados o sapientes o sabios que tú e incluso de aquellos Seres que no se tienen por “sapientes” o sabios) te están transmitiendo…

A medida que Creces, que Crecemos, formamos parte de una Especie de Malla Inconsciente o Inteligencia Cósmica (para mí es la Malla Cósmica, de la que[podemos] disfrutar no solo nosotros, los humanos, sino
también el Resto de Especies, incluso las Vegetales), donde está todo almacenado y de donde podemos recoger las Respuestas, consciente, inconsciente o subconscientemente… Es decir: PERTENECEMOS A ESA MARAVILLA donde podemos estar INTER-COMUNICADOS y donde somos las MISMAS RAÍCES DE UN MISMO ÁRBOL…

Se producen entonces las Sincronías, las Comunicaciones con otras Criaturas (humanas y de otras especies), con los Elementos… Vivimos, somos capaces de Vivir con ALEGRÍA, pese a todos los pesares porque somos CAPACES DE ADMINISTRAR NUESTROS PROPIOS RITMOS… Incluso somos capaces de dejar sin respuesta lo que nos parece que no la tiene, porque en su momento, nos será dada, por mucho que pueda inquietarnos… Claro… Hay que saber que estamos en ese Árbol de Sabiduría donde vamos a recibir, a dar y vamos a estar inter-conectados…

Para ello, claro, tendremos que realizar un/os esfuerzo/s básicos: no dejar que lo que nos “atormenta” nos termine por desarmar: Hay que DESCONECTAR en ese instante para volver a reconectar de nuevo… sin FORZAR.

Las herramientas las tenemos en nuestras manos: puedes “no-pensar” (tan y tan necesario y obligado), puedes recitar mantras, cantar, escuchar música, incluso bailar mientras haces las cosas… Es tan necesario mantener nuestro físico cautivado en el Arte del Movimiento y la Expresión… Claro, no se trata, tampoco de hacer el “majareta” o sí… eso ya depende… pero… pero es tan bueno ir liberando nuestras energías mientras realizamos nuestras cosas… Cuando vas consiguiendo todos estos pequeños “pasos”, tan grandes, lo único que sientes es que eres capaz de Sentir Alegría, realizar las cosas y tareas importantes en su justo grado… no sentir malhumor,… no enfadarte,… no enojarte,… no culpabilizar a nadie, no esperar nada… porque cuando somos CAPACES DE NO ESPERAR, entonces solo podemos ser CAPACES de DAR… sin importarnos que nos DEN o NO… Esa es la Clave: NO ESPERAR JAMÁS QUE nos respondan o nos devuelvan… de Eso: Nada… El NO ESPERAR nos sitúa siempre en la Escalera, muy arriba, porque estamos siendo CONSCIENTES DEL AMOR IN-CONDICIONAL… Y este Amor Incondicional, se trate del grado que se trate, está por encima y es Feliz y te devuelve la Felicidad: TÚ LA SIENTES, TÚ LA VIVES, TÚ LA PERCIBES… NO ESPERAS NADA… LO QUE RECIBES A CAMBIO ES TAN INMENSO que solo se puede, quizás, definir como ALEGRÍA y la Capacidad del ARTE DE VIVIR… Te conviertes en un imán… y frente a eso: sí, tendrás que IR-TE preparando…

IR-TE PREPARANDO, también significa otro tramo más en Tu Existencia… Cuando ATRAES, puedes, incluso atraer lo que no esperas… y frente a eso tendrás que preparar-te interiormente… Quizás haya cosas que pienses o creas que “¿por qué han venido hasta mí?”… Bueno, entonces tienes que volver a tu sabiduría aprendida y dejar… dejar fluir hasta que lo puedas “entender”, todo o en parte… Porque quizás… quizás… lo que atraigas, resulta, que aunque tú no lo necesites: SEA ESA OTRA PARTE LA QUE NECESITE DE TI… La clave está y estará siempre en NO FORZAR, en saber ADMINISTRAR TUS TIEMPOS, acallar tus PENSAMIENTOS (¡ojo, no tu Mente, porque tu Mente es Libre y Fluye a una Velocidad de Vértigo!, hay que detener los PENSAMIENTOS: croc, croc, cric, cric… como un grillo que te van destrozando aunque no lo creas así).

Hay que darse cuenta de que, jamás la cima la estaremos alcanzando… porque SIEMPRE VAMOS SUBIENDO, CRECIENDO… Sí, a veces marea un poquito, pero esto es la Vida, esto es la Alegría de Vivir, esto es el Arte de Vivir (saber administrar todo nuestro interior frente y desde dentro para asimilar lo externo y proyectar lo interior hacia lo externo).