¿Por qué cierran la apertura al conocimiento mayor desde los estamentos?

Quizás el titular no sea lo más adecuado. Lo que trato de afinar con ese resumen es el por qué los dirigentes, los estamentos oficiales, quienes ostentan el poder, niegan, total y absolutamente, el conocimiento de muchas cosas importantes para el resto de la Humanidad.

De hecho se han hecho con el monopolio de todo y al “pueblo” le dan las orejeras correspondientes que sólo les va a permitir dirigirse a un punto en concreto, sin que pueda desviarse de las apreciaciones impuestas y sociales y de forma que el ciudadano ni tan siquiera desee plantearse conocer, saber o acercarse a otro tipo de Realidad.

Ya sabemos quienes son esos estamentos, pero los más pesados son la nasa, los ejércitos de cada nación, el vaticano, y supongo que también otros estamentos religionarios, así como los pesos pesados que ahora desarrollan las tecnologías que a nosotros, el “pueblo”, nos llega como noticia extra o como el olor del caramelo que jamás vamos a saborear, entre ellas la auténtica función del robot Curiosity en Marte y el colisionador de hadrones….

A nosotros nos llegan las migajas no sólo de lo que ellos saben, y si algo se dispersa o nos lo hacen llegar, lo hacen de forma que sea lo más amarillento o rosáceo posible o que aliente a unas esperanzas de “vida” social más allá de lo imaginado, como el gran bulo de una posible vida sin enfermedades o una vida sin vejez o un período de vida que “abarcará” hasta la eternidad.

Estas fábulas, entretenidas, de lo que hace el gato a espaldas del ratón y que de vez en cuando deja caer algunas migajas de queso, hace que el ratón brinque y salte de alegría, creyéndose, fundamentalmente confundido e idiotizado por los sistemas, que, realmente vivimos en un “mundo” avanzado y que este mundo y su tecnología, sobrepasará cualquier límite si se lo propone, y que ellos o nosotros o los congregados en el redil podremos ver y viajar al espacio, saborear los cubitos de hielo de Marte, criogenizar nuestra cabeza para que dentro de cincuenta años volvamos a despertar con otro cuerpo joven, o que podremos realizar viajes de turismo por el espacio, y hasta incluso, quién sabe, tener una habitación en un hotelito en la luna o en alguna superestación espacial. Pues sí… así es….

Mientras, en los coles, se da simple y moliente, la dura “educación”, la regla de tres del “compórtate y no te pases” porque ahora ya no se castiga con la vara o puestos de rodillas cara a la pared, no, ahora se le envía al psicólogo, y si hace falta al psiquiatra y si sigue haciendo falta, se le dan las pastillitas correspondientes para que la criatura sea de la edad que sea, no cause mayor perjuicio al buen funcionamiento ciudadanil, que, hasta ahora, a ellos les va de lo mejor, superbien de todo. Ahora cuadra y se racionaliza el adoctrinamiento, adoctrinamiento que cuanto más fácil mejor, se da todo en fichas y, eso sí, para seguir manteniendo a las criaturas en el redil cuadriculado de lo que les dan como normas o “ensenñanzas” educativas, se les administra exceso de “deberes” que como buenos compatriotas ciudadaniles deberán de cumplir. Para ello y como detalle final, unos ciertos señores te facultan, te puntúan, te califican y te dan unos papeles conforme eres apto para circular socialmente, y cuantos más títulos, diplonas, honoris causa y honoris “amén” tengas, pues mejor que mejor, ya que eres de lo mejor visto y mitrado por el resto de la masa ciudadanil que aplaude tus “conocimientos” adquiridos con esfuerzo y redomada inteligencia allí donde se les cuadre.

Bien, así funciona esta historia mundanal y tétrica, donde no hace muchos años hasta incluso el derecho de saber hacer una O con un canuto estaba vedado a muchos ciudadanos pueblerinos, quienes ya nacían predestinados por karma a cumplir sus oficios y a olvidarse de toda ciencia que se pudiera impartir en los coles, en las aulas, en las universidades. Cuando esta desvergüenza ya rozó los límites debido a la invasión masiva de las gentes pueblerinas hacia las ciudades, se vieron forzados a montar “escuelas” para que todo el mundo estuviese preparado para saber leer, escribir, sumar, restar y… el resto, o sea las universidades seguían siendo un fruto inalcanzable para los de más abajo, sólo los hijos de los ricos tenían ese fácil acceso… y en todo caso si querías algo más, hubo un tiempo en este país, donde tenías que meterte en coles de los representantes de “dios”, o sea los claustros de las sotanas, o bien hasta incluso ejercer carrera, ejerciéndola primero y debidamente en el cuerpo llamado “ejército”.

Habiéndome desviado un poco, ya que tampoco lo toco a fondo, lo que propongo en este post es que llegemos a la conciencia de que, realmente, el auténtico conocimiento se nos está vedando, de nuevo, a todos, a la gran mayoría.

 A mí me gustaría que, realmente, hubiesen fondos de los estudios realizados y que estuviesen abiertos a todos: me refiero a los documentos ocultos, por ejemplo, del vaticano; a los auténticos estudios realizados por la nasa; a las verdades que están practicando muchos laboratorios; a las verdades que hoy están practicando los ejércitos y sus tentáculos; y a otras muchas verdades, de las cuales no somos conscientes, por ignorar tan siquiera que puedan ser verdad. Si esto fuese así cualquier reaclidad superaría la ficción y podríamos tener acceso a lo que realmente están cociendo todos esos sinvergüenzas, porque, de verdad, ya está bien de tanto engañarnos y de verdad, y también lo digo sin tapujos, ya está bien de que para que alguien tenga acceso a ciertas “verdades” o conocimientos (me refiero a las que ahora se están impartiendo como cursillos para elevar la vibración humana, y otras enseñanzas que deben ser de todos), todo el mundo se esté forrando a costa de los costales de los burros, si es que éstos quieren dejar de serlo.

Sería maravilloso tener esa gran Biblioteca abierta a todos, pero claro… resulta que esto forma parte del entramado y del superengaño a donde todos nos tienen cogidos…

Pero, de verdad, hemos de ser más inteligentes y sabios que ellos y hemos de llegar al auténtico Conocimiento a través de otras vías. Creedme, estas vías no están vedadas, son gratis y están inscritas en nuestro Interior. Podremos no ver, no palpar ciertas verdades, pero sí podemos intuirlas y medirlas interiormente. Ahí, nadie, absolutamente, nadie nos va a engañar.

Un abrazo a Tod@s

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