La soga de la que tiran, les abofeteará un día u otro

Las grandes estafadoras y estafadores de nuestro actual tiempo son las empresas, que, desgraciadamente tienen la sartén por el mango, y los gobiernos-estados (absolutamente todos, por ahora). Se nos ha abierto, supuestamente, la puerta a una “sociedad de bienestar”, donde, aparentemente, todos tenemos derecho, no sólo a lo más elemental como es la vivienda, el vestido y la alimentación, sino que se nos ha dado la fugaz y efímera IMPRESIÓN de que todo ello es un derecho adquirido por el mero hecho de haber nacido, sobre todo por el mero hecho de haber nacido en ciertos países o estados de este Planeta Tierra.
Todos, o una gran mayoría sabemos que esto no es así, que la mentira empieza a tirar de los jirones de esa falsa vestimenta y que pronto nos quedaremos en cueros.


Es en estos tiempos donde las correas de quienes nos sujetan nos aprietan más y nos ahogan hasta sacarnos la lengua. Pero bueno, en esto como en todo siempre existirán distinciones, grandes distinciones, es decir, si eres bueno y dispones de pasta gansa y cumples con todos los “deberes” de pagarles a ellos sus satisfacciones, entonces no hay problema alguno, muy al contrario, para ellos los “beneficios”, los “descuentos”, el cliente “vip”, el cliente “estrella” y/o o sea si eres buen hijo de vecino, tienes todos tus datos vendidos, tu vida está controlada y eres una buena gallina ponedora de huevos clase extra o de oro, entonces, para ti no hay (de momento) problemas de ninguna especie.
Los problemas surgen cuando no eres buen hijo de vecino, te niegas a dar todos tus datos, te escaqueas todo lo que puedes, no pagas tus multas, vas buscando siempre la oferta de compra, ya que ni alcanzas ni puedes (encima la porquería que te ponen a disposición es para santiguarse e irse a la punta más alta de los himalayas y perderse para siempre), encima, encima… resulta que esos “servicios” de los que aparentemente goza una sociedad bienestante, esos “servicios” (repito) los tienes que pagar a precio de diamante en bruto. Entonces empiezan a estirar de la soga y a estirar hasta que te ven que tienes la lengua totalmente fuera, es decir tú o yo no podemos pagar esos “servicios” de sociedad bienestante.
Entre esos servicios se cuentan ahora ya en primera plana, todo lo que es el sector de energía: gas, combustibles, corriente eléctrica, servicios de comunicación (entiéndase telefonía e internet), alimentación (si quieres una alimentación variada y equilibrada) y ¡tachán!: el agua, sí el Agua, ese bien preciado del que nos nutre nuestra Tierra, hay que pagarla a precio casi de leche (de mala leche) ya que la que te dan como “servicio” en tu grifo sabe a porquería, o directamente es pura y simple porquería imbebible.
Bien, pues tengamos todos presente que estos benditos “servicios” cada día se van a pagar más caros, más y más caros… y así hasta que… o rompamos nosotros la cuerda y les dé la bofetada en pleno careto del tirón o bien acabe por asfixiarnos.


De nosotros depende, y claro, quizás no se trate de volver a las velas, ya que encima en eso también hay distinciones de “clase” de venta, o de volver al quinqué… pero sí podemos intentar adentrarnos en otros sistemas, más humildes, claro, pero es que si no cambiamos nuestra con-Ciencia y empezamos a romper la cuerda que nos ahoga, entonces acabará por ahogarnos.
Hace no muchos atrás esto se resolvía mediante de revueltas populares, pero es que ¡ay! Hasta esas revueltas “populares” estaban comandadas por las clases bienestantes que aspiraban a agarrar el poder entre sus fauces, y… así fue… muchos de ellos tienen ya los colmillos chorreantes de esas negras y asquerosas sustancias llamadas dominación, imposición, robo legalizado y amenazante (de poco se diferencias a las auténticas mafias, en su estilo y ejecución, salvo que no tienen permiso “legal” para matarte), usurpación y el control de toda tu vida, que es puesta, enteramente, en sus sucias manos.


Pero lo más irrisorio es que todavía manejan el teatro como les da la real gana, y, a través de unas “campañas” donde, encima, se gastan millones tuyos, míos, del otro y de aquél, consiguen “legalmente” estratificarse y enquistarse en sus sucias sillas de poder, donde, cómodamente y a través de sus ejecutores principales, las bestias domadas al caso y al uso, ejercitan su poderío “legal y de sociedad bienestante”.


Añadir sólo que cada vez van a ir apretando más las sogas, ya que estos tiempos son propicios para esos sacrificios de los “ajenos”, y… esperemos que, por el simple hecho de no tener ni una pava, ni donde caerte muerto, quieran y deseen ejercer el poder de, directamente, pegarte ahí mismo donde te encuentres, un tiro en la frente, o varios… Porque, seamos sinceros, a mí eso de lesha humanidad me las trae muy floja (los crímenes se cometen ¿de qué sirve después un “juicio”?), y a ellos, TAMBIÉN.


Plantéatelo.

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