La Cruz del Sur

Quizás de esta constelación provengan muchos de los secretos que ahora vivimos como paraciencias o ciencias no reconocidas.

Traigo a colación esta hermosa constelación, como todas las que pueblan nuestro Cosmos, porque hay una referencia a ella muy directa en una de las profecías de Benjamín Parraviccini, concretamente la que hace referencia a los juegos olímpicos. El final de esta profecía acaba con estas palabras:

“…y luego ¡la luz del Sud y la Cruz!”

Todo esto me ha venido como un flash, ya que uno de los últimos crop circles habidos en Inglaterra parece que hacen referencia a una fecha concreta, el 4 de agosto próximo.

Esto me lleva a quizás alguna conclusión intuitiva de que desde esta constelación podamos tener alguna noticia concretamente este día.

Comienzo por situarla:

La Cruz del Sur:
Esta cruz compacta, formada por cuatro estrellas y situada en plena Vía Láctea, es la más pequeña de las constelaciones. Desde latitudes medias del hemisferio sur y hasta el polo, es una constelación circumpolar. Su punto más álgido tiene lugar a finales de marzo. Una línea que atraviesa su eje mayor (vertical) desde Gacrux hasta Acrux, indica la ubicación del polo sur celeste, aunque con una desviación de 25º.

Una línea que pasa por el eje menor (horizontal), señalará hacia el oeste las estrellas alfa y beta del Centauro, es decir, Hadar y Rigil Kentaurus.

Sus estrellas principales son:

Acrux, una estrella de color azul-blanca con una magnitud 0.8. El nombre compuesto por “alfa” y “crux”, fue acuñado probablemente a finales del siglo XIX por el astrónomo Elijah Burnitt.

Mimosa, una estrella variable azul-blanca y de magnitud 1.3.

Gacrux, estrella de color rojo y magnitud 1.6. También fue acuñada por Elijah Burnitt. Quiere decir “gamma crux”.

El saco de Carbón. Esta nebulosa oscura, situada entre Acrux y Mimosa, se halla a 400 años luz de la Tierra. Ocupa más de 30º del cielo y es fácil distinguirla porque su silueta destaca contra el fondo de la Vía Láctea.

NGC 4755 – EL Joyero. También conocida como el “Cúmulo Crucis”. Es un grupo de más de cincuenta estrellas situadas a 7.600 años luz de la Tierra. A simple vista parece una estrella única de magnitud 4.

             

Historia mitológica de la constelación

Parece ser que los autores clásicos identificaban las estrellas de la Cruz como parte integrante del Centauro, la constelación que la rodea por tres lados. El erudito victoriano R. H. Allen apunta en su obra Los nombres de las estrellas que existió una tradición más antigua que aislaba la Cruz de las demás constelaciones. En el siglo XI d. C., el astrólogo árabe al-Biruni descubrió que desde 30º latitud norte en la India se podía ver una configuración estelar del sur, conocida como Sula: “La viga de la Crucifixión”. Allen sugiere que este dato podría darnos la clave para interpretar una referencia contenida en la Divina Comedia de Dante (principios del siglo XIV). Cuando entra en el Purgatorio por la entrada que se abre al hemisferio sur, Dante declara que “dispuesto a espiar / este extraño polo, recuerdo cuatro estrellas / las mismas que vieron los primeros hombres, y que desde entonces ningún vivo a vuelto a ver.” (Purgatorio, Canto 1:22-4). Las estrellas de la Cruz no pueden verse en la actualidad en el hemisferio norte. Los primeros hombres son los primeros cristianos, porque la Cruz era visible desde Jerusalén en la época de Cristo. Dante, que conocía los efectos de la precesión, se refiere a una era sin Dios tras la muerte de Cristo, cuando la Cruz empezó a desaparecer del cielo.
En el centro de Australia se dio el nombre de “pie de águila” a estas cuatro estrellas.

Fuente: http://www.astroyciencia.com/2007/03/26/historia-de-la-constelacion-de-la-cruz-del-sur/

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Es curioso, mucho, toda la historia que describe sobre esta Constelación. Y más curioso que Dante diese referencias exactas sobre la misma en La Divina Comedia.

La imagen símbolo que llega hasta nosotros sobre el Toro y que todavía no está descifrada esta simbología, concretamente España viene marcada por este símbolo, y no precisamente por la matanza de nuestros pobres hermanos astados.

El Centauro, la “leyenda”. No hay leyendas, todas son historias disfrazadas que tendremos que ir descifrando, si es que el “tiempo” lo permite y no vamos a tener alguna revelación (Apocalipsis = a Revelación) de las importantes respecto a nuestro pasado y origen más remoto. Pasado que muchos intuimos y que cada vez se asienta con más veracidad.

¿Por qué Cristo se identifica con la Cruz, y no sólo por su sacrificio? ¿Qué significado han querido remitirnos con esta Cruz? ¿Qué hay más allá de esta Cruz, pueden ser algunos de nuestros orígenes cósmicos?

Seguramente el 4 de agosto tendremos alguna revelación. Parravicini nos dejó muchas pistas, ahora dependerá de nosotros, pero hay mucha humanidad sin fraguar, muy envelada y embebida en una fantasía que para muchos es fantasía de muerte.

crop circle 08

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Un poco más de historia completa procedente de esta página:

Fuente: http://www.cielosur.com/constela.php

En la fotografía superior: la cruz del Sur, junto al Saco de Carbón.

Quien primero denominó Cruz del Sur a ésta constelación, fue el marino Hernando de Magallanes, llamándola “Cruz do Sul” en su viaje en el año 1505, acompañando a Lourenco de Almeida.

Dante Alighieri(1265-1321) en su obra “La Divina Comedia” dice: “…distinguí cuatro estrellas vistas por los primeros humanos…”, esto, cuando salía del infierno e iba al purgatorio, se cree que se trataba de la Cruz del Sur, aunque la geografía de los tiempos del poeta no conocía tierra alguna desde donde se pudieren descubrir. La historia dice que el primer europeo que las observó fue Américo Vespuccio (1454-1512) según se lo escribió a Lorenzo de Pier Francisco de Médicis. Sin embargo, antes las pudo haber observado Marco Polo (1254-1324), el cual llegó hasta las islas de Java y de Madagascar en 1284, que aunque el no la nombra directamente, sí existe una descripción del filósofo y médico Pietro de Albano, a quien Polo, describió las estrellas que se encontraban al Sur del Ecuador. Cuando hace mención de la Cruz del Sur, dice que ésta es de modesta magnitud, pero, un dato más y muy interesante sobre Marco Polo, es que denotaba gran preocupación porque decía, según relata en su libro “El Libro de las Maravillas”, que la estrella Tramontana (así llamada la estrella Polar) no se veía desde ésas latitudes, esto, hace muy posible, que se buscara una guía que la sustituyese para navegar en esas aguas, y la formación más llamativa, era indudablemente, la Cruz del Sur. Dante, a través de éste, se pudo haber enterado de la existencia de las cuatro estrellas. Él decía que dichas estrellas sólo habían sido vistas por Adán y Eva, en su morada del paraíso terrestre, supuestamente situado en el Hemisferio Sur.

 

 Imagen superior: Américo Vespuccio midiendo la Cruz del Sur con instrumental de la época, mientras los demás duermen vencidos por el cansancio. Imagen inferior: De la Uranometría de Bayer (1603). En este bello dibujo, observamos al Centauro, Lupus ( el Lobo ) y Crux (la Cruz del Sur).

Ptolomeo (siglo II), conocía estas estrellas, y la Cruz figuraba como parte del grupo del Centaurus junto con Lupus (el Lobo), entre mediados y finales del siglo quinto a. C., la Eclíptica fue identificada en Babilonia y quizás también en Grecia. Los Babilonios fueron los que dividieron la Eclíptica en 12 partes del zodiaco. Durante el siglo II de nuestra era, el astrónomo egipcio Ptolomeo, catalogó información sobre 1022 estrellas (el Almagesto). No es ninguna sorpresa que solo incluya estrellas visibles desde la latitud de Alejandría (31,13,12N), donde vivió y escribió este científico y en esa época, Acrux (Alpha Crucis), se podía ver a 5 grados sobre el horizonte sur. En la actualidad desde dicha latitud, sólo se observa Gamma Crucis a 1,5 grados sobre el horizonte. En 1624, el astrónomo alemán Jakob Bartsch, separó las estrellas de la Cruz del Sur que habían sido incluidas por Ptolomeo en la constelación del Centauro. Pero su visibilidad fue desmejorando por efecto del movimiento de precesión de la Tierra, hasta que se perdió. Pero, según otros datos, antes que Vespuccio y otros renombrados navegantes contemplaran la Cruz, el piloto y astrólogo portugués Joao de Lisboa, ya la había divisado desde la costa Este de Brasil corriendo el año 1500. Desde ese entonces, tanto Joao como el navegante Pero Anes, utilizaron la Cruz, para hallar la posición del Polo Sur Celeste, y, al respecto, escribieron un tratado llamado “Manual de Navegación “, en el que se aconsejaba a los navegantes el uso de esta constelación para determinar la situación de la Estrella Polar Sur, Sigma Octantis.

En el año 1679, La Cruz del Sur, se constituye en la constelación número 63, pues antes, como podemos ver en el dibujo de Bayer, figuraba como parte de la pata trasera izquierda del Centauro, aunque al situar las cuatro estrellas más conocidas, lo hace erróneamente, incurriendo en un error realmente extraño en alguien tan meticuloso en la concepción de tan bellas ilustraciones, colocando la Cruz en forma vertical, respecto de la figura del Centauro.

La Leyenda del Choike, la pisada del Súri, el ñandú galáctico y otras historias de la Cruz del Sur

Muchos de los mitos y leyendas que se conocen, son de transmisión oral, ya que no ha quedado otro tipo de documentación, pues como todo pueblo conquistado, el aborigen sudamericano en su momento, vio avasallado su conocimiento porque lo consideraron pagano. De este modo, llega a nosotros, una parte de la historia que de la astronomía tenían algunos de los pueblos primitivos que habitaban América del Sur, así como también, los escritos de varios cronistas de la época de la conquista, y algunos contemporáneos que dejaron plasmados estos conocimientos, en varios libros de crónicas.

De esta transmisión oral, debo mencionar algunos datos que recibí de mi padre, Don Félix Diez Monroy.

Mi padre, hizo 5 años de campaña en la Patagonia haciendo la medición del meridiano desde el Río Negro hasta Río Gallegos (década del 40). Entre las historias que me contó, encuentro una interesante referencia, cuando relataba que en la provincia de Santa Cruz, en unas cuevas o grutas, con gran sorpresa vio que evidenciaban haber sido habitadas en tiempos muy remotos. Una de éstas, estaba repleta de dibujos de colores terrosos. De los dibujos que me refirió mi padre, recuerdo manos, patas de avestruz, flechas y soles o Sol, no recuerdo cantidad. Me parece sumamente interesante, ya que aquí también se ve la apretada conexión del aborigen con el súri y el cielo, es más, mi padre, no me habló de “un avestruz”, sino, de “patas”. No es difícil ligar esto, con la historia de la pisada del súri. Esto que cuento, es en referencia a una de las cuevas o grutas específicamente, que visitó mi padre, ya que sus relatos se extienden a otras con otros dibujos, una de ellas, es la que hoy conocemos como “Cueva de las manos”.

Foto superior: imágenes de ñandúes en gruta en la provincia de Córdoba Arg. (8.000 a. C.) Foto inferior: Detalle de La famosa Cueva de las Manos en la prov. de Santa Cruz, donde apreciamos guanacos (8.000 a. C.)

He podido también acceder a algunas leyendas, como por ejemplo, la que me cuenta Guillermo Laime, originario de Colonia Santa Rosa, departamento de Orán, en la provincia de Salta. Guillermo cuenta, que viviendo ellos en el campo en su niñez, Zoilo Juárez, señor ya fallecido, que era originario de Embarcación, cerca de Tartagal, les relataba historias que este señor conocía a su vez de su niñez, entre estas historias, se encuentra la que relata: “… un río blanco y zigzagueante, persigue al súri (ñandú), el cual, corre y zigzaguea como lo hacen estas aves, para huir del río, pero debe cuidar de no meter su pata en el pozo negro, mientras el “viejo” y la “vieja”, lo contemplan.”

Según este relato de Guillermo, el río zigzagueante, sería la Vía Láctea, la pata que puede llegar a meter en el pozo, es la Cruz del Sur, y el pozo que debe esquivar, el Saco de Carbón, la vieja y el viejo que contemplan, la Gran Nube de Magallanes, y la Pequeña Nube de Magallanes, dato éste, que ampliaremos al desarrollar el tema de mitos referente a las Nubes de Magallanes.

Estas historias, que pueden haber sufrido algunas deformaciones en su transmisión oral, son realmente bellas, llenas de particular encanto, tanto así, que han permanecido grabadas a fuego en la memoria de quien las escuchó, y acompañado por ellas, hasta el día de hoy, observa el cielo. Es evidente, su origen de mitos y leyendas aborígenes de la zona.

Esta voz utilizada en el relato de Guillermo Laime, “súri”, es de origen quichua, es corriente en el lenguaje norteño. Como referencia, según datos de Lehmamm-Nitsche, los indios chiriguanos, se llegaban hasta Orán para la zafra (cosecha de la caña de azúcar), siendo posible, que parte de la mitología celeste de los chiriguanos, llegase enriquecida y deformada a los actuales lugareños.

El súri, según los chiriguanos y chahuancas, forma una constelación sobre el Saco de Carbón, que en este caso, no representa al súri completo, sino, a su cabeza y cuello, hasta el “collar” típico que rodea la terminación de su cuello. Siendo la cabeza representada por las cuatro estrellas de la Cruz del Sur, el cuello, por unas cuantas tomadas del Centauro, cerrando esta constelación, el espléndido collar al fin del cuello, está representado por Alfa y Beta del Centauro. Los chanés, parece que también adoptaron esta forma de ver la Cruz, de sus vecinos chiriguanos.

La interpretación de la Cruz del Sur como la cabeza y cuello de un avestruz, parece pertenecer a estas tribus nada más. Nos encontraremos a través de las diferentes historias indígenas siempre con el súri o choique (ñandú), pero visto de diferentes modos.

En la imagen: Tomando los datos que conocemos, esta es la forma en que estaba conformada la constelación del Súri, según los chiriguanos, siendo la cabeza, cuello y collar del avestruz en este caso. (Ilustración: S. Smith©)
 

Por ejemplo, La Cruz es considerada como “la pata del súri” o también como la “pisada” de este animal, por la forma geométrica que tiene esta constelación y su similitud con el rastro que deja el ñandú en el suelo, en este caso, dicen que Alfa y Beta del Centauro, son “las boleadoras del súri”.

Según los chanés, Alfa Crucis (Acrux), sería el pico, Beta (Becrux)y Delta Crucis, los ojos Gamma Crucis (Gacrux) la nuca, la línea que une esta última estrella con el cuello, está representada por Rho, Delta, Gamma y Epsilon Centaurus, y el collar por Alfa y Beta del Centaurus.

Citaré aquí lo dicho en el “Instituto Popular de Conferencias” por el Doctor Roberto Lehmann Nitsche, donde abarca un maravilloso estudio que va desde el Norte al Sur de la Argentina, mostrándonos un relevamiento exhaustivo hecho por él, de la visión astronómica de los indígenas de las diferentes tribus:

“…Para completar las imaginaciones de los aborígenes sudamericanos respecto de la “Vía Láctea”, deben citarse algunas todavía, e.d. las siguientes: para los indios de Buenos Aires y de la Patagonia septentrional, que vivían en el siglo XVIII, era el campo donde sus antecesores cazaban avestruces (y agregaré que esos cazadores, eran representados por las estrellas en general; el avestruz, por la “bolsa de carbón”; su pisada o huella, por la “cruz austral”; las plumas de los animales boleados, visibles en dos montones, por las dos Nubes Magallánicas; y la boleadora avestrucera, al fin, por las dos estrellas más brillantes de Centauro, (Alfa y Beta). Mientras que todo esto forma un conjunto homogéneo de ideas que puede llamarse ilustración astral de la vida diaria del indio patagón.”

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Recomiendo la lectura completa de este artículo, por ser completo y extenso, en su fuente original http://www.cielosur.com/constela.php ya que hace extraordinarias referencias a los significados de la Cruz del Sur para los pueblos de Sudamérica.
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Extraigo de todo esto algo alentador. Ha sido como una gota de luz en la oscuridad, ya que es  probable que a partir de esa fecha algo, realmente tangible, tenga lugar alguna transformación a gran escala en nuestra Humanidad, o el comienzo de algo realmente que no hemos tenido presente, hasta ahora (Insha’Allá – Así sea).
 
La simbología es clara: la Cruz del Sur va a traer de nuevo la Luz a la Humanidad, va a ser el retorno a nuestra Luz.

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