Archivo diario: 13 de julio de 2012

Ni misiones ni evangelizaciones ni civilizaciones. Bemontire (Bestia Salvaje), llamado “Tarzán” por los blancos

La historia de Bemontire “Bestia Salvaje” no sé si calificarla de triste o si lo es para mí. Bemontire es la historia que se viene arrastrando desde el pasado siglo: la masacre y erradicación de los humanos de sus lugares.

Aquí los denominamos tribus  salvajes, ya puede ser de la Amazonia como de cualquier otro lugar de nuestro Planeta.

El humano actual tiende a masacrar, erradicar, “limpiar” eliminando los pulmones de nuestra madre Tierra y para ello elimina y “limpia” lo que haga falta para sus usos.

No nos engañemos, por favor, seamos conScientes de que quienes estamos erradicando a estos seres de sus hábitats, somos nosotros: el conjunto de todas las sociedades modernas que compran a esas multinacionales secundándolas y manteniéndolas. Somos nosotros, quienes, según todavía algunos artículos y entrevistas se espanta de que haya “gente sin civilizar” en nuestro Planeta…. horroroso, sí, horroroso.

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 Bemontire, el jefe “blanco” de la extinta tribu brasileña mekronotires.

¿Qué sucedió al final con Bemontire, no lo sé, no hay noticias por ahí (faltaría más que todo estuviese en internet!!!!) sobre él ni sobre su “rescatador”: Francisco Meirelles un explorador del pasado siglo, o sea antes de ayer mismo.

Lo que sí sé es que cuando leí su historia me conmovió, aunque tal vez (según algunos) no debiera haberlo hecho, pero sí, me conmovió profundamente, al igual que me conmueven las noticias o historias de los seres a quienes se les arranca de raíz de sus lugares y modos de vivencia que ellos han escogido.

Tal vez Bemontire no esté muerto, pero me temo que sí, por diversos razonamientos, aunque ahora Bemontire podría tener sólo 84 años.

Bemontire “Bestia Salvaje” (en dialecto local) fue dado a conocer a la civilización, en Brasil, allá por los años 60, y creo que tal vez haya muerto ya que no soportaba la “civilización” y no creo tampoco que consiguiera regresar a su hábitat donde había pasado toda su vida.

Bemontire, sin embargo, no fue un ser dócil, Bemontire mató bastantes pieles pálidas como él los llamaba, cada vez que una expedición se acercaba a su tribu, Bemontire les atacaba junto a sus guerreros. Eran unos guerreros hábiles diestros en el arte de matar enemigos.

Sí, es que la civilización es su enemiga y el tiempo ha acabado por aseverarlo: las tribus están en peligro, no se alzan voces, nadie dice nada: la SELVA ENTERA está en peligro en nuestro Planeta.

Bien, aunque esto me emocione, me indigne y me cause dolor como congénere de nuestros hermanos, sé que este actual ser humano no se saldrá ni con esa ni con otras, y aunque intente extinguir la vida entera, será nuestra Madre quien se encargue de re-colocar cada especímen en su sitio. Los períodos nos hablan de ello, aunque no nos hayan dejado demasiado rastro, sí tenemos pistas, unas pistas muy claras de hace unos no muy lejanos 10 mil años.

Bemontire seguramente no pudo volver a su Amazonia, a su Selva, y de ello se encargarían los “civilizados” de turno quienes veían aborrecible que un ser viviera en taparrabos y se dedicase al deporte del arco y la flecha. De todas formas quién sabe… sólo él lo sabe, como digo ahora podría tener unos 84 años.

El jefe blanco de los mekronotires tiene una historia muy singular, pero no más que la de cualquier otro ser “salvaje”. Lo que atestigua es que cuando un ser se enraíza con la Naturaleza, éste ya no desea sino vivir en su vientre, jamás en algo tan fatuo y teatral como es la “civilización”. Bemontire había nacido en 1928, según su propio relato a Meirelles, ya que fue rescatado de la masacre que los mismos mekronotires realizaron en un asentamiento de un poblado de blancos de procedencia holandesa, que se habían asentado en la selva cerca de su poblado para dedicarse a la recolección de caucho. Los guerreros mekronotires atacaron si piedad este asentamiento en 1930, al negarse éstos a marchar ya que les impedían la caza, pesca y la recolección, en definitiva les negaban su modo de supervivencia. Todos los blancos fueron muertos, excepto un niño de 2 años que fue rescatado por uno de esos guerreros y lo adoptó, criándolo junto e igual al resto de los niños de la tribu de losmekronotires.

Bemontire creció y se inició en los ritos y costumbres de la tribu, le fueron practicados orificios en las orejas para colocarle palillos y le fue colocado un disco de madera bajo el labio inferior a fin de darle mayor aspecto de fiereza al cumplirse su etapa como guerrero.

Fue un guerrero tan diestro que el jefe de la tribu le ofreció a su hija en matrimonio. Opodikoi quien así se llamaba y con quien tuvo varios hijos. Al morir el jefe de la tribu, Bemontire fue su nuevo jefe.

Odiaba profundamente a los blancos, y no sin motivo debido a la intromisión y arrasamiento de la selva, selva que todos los indígenas aman profundamente y respetan hasta el punto de mimetizarse en sus entrañas.

Francisco Meirelles en una primera expedición fue atacado por Bemontire, muriendo varios hombres de esa expedición. Eso le hizo volver atrás, pero más adelante volvió a realizar la expedición ya que no creía que un “blanco” les hubiese atacado, entonces llegó hasta el río Chinché y encontró allí a la tribu de los mekronotires.

Los mekrootires, de quienes ya no se encuentran noticias por ahí así por las buenas eran una de las tribus de estirpe más primitiva y legendaria de la selva brasileña, que, procedente del río Xingu, dominaban desde generaciones el territorio entre el río Iriri y el río Chinché.

Meirelles logró hacerse amigo de Bemontire tras un encuentro donde ambos se observaron con recelo, pero contactaron y Bemontire prometió a Meirelles que no realizaría más matanzas de blancos.

En esos tiempos entre 1960-1970 el gobierno brasileño ya había comenzado con el exterminio de los indígenas, en un acto de brutalidad con y sin precedentes, conociendo tal y como conocemos a los “gobernantes” de los gobiernos que actualmente procuran darnos el último zapatillazo al resto de la población mundial. En nombre de… bueno, eso es fácil de hallar, sólo hay que rascar en las diversas raíces del tronco de la historia (sabida y no sabida o intuida como leyenda) para saber por dónde van “sus” tiros.

Comenzada la década de los 70 Bemontire fue encontrado tirado sobre una hoguera sobre la que había caído como consecuencia de sufrir fuertes ataques de malaria*. De esa caída resultaron quemaduras que luego se le infectaron. Fue hallado por una expedición de miembros de la Unesco (¡Válgame que aún servían para algo!), le curaron las heridas y luego lo trasladaron a un hospital de Brasilea. Bemontire, por supuesto, que se negó a ir con ellos pero uno de los auxiliadores lo reconoció y avisó a Meirelles; éste le convenció y fue llevado al hospital, metido a la fuerza en un avión.

Una vez restablecido, el jefe blanco aprendió (le obligaron) a vestirse y a moverse en una civilización que no soportaba. Bestia Salvaje, decididamente se mostraba indifernte ante las deferencias y regalos de la “civilización”, él sólo quería volver a la selva, a SU SELVA.

¿Qué pasó con Bemontire…?

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Nosotros, los sensibles lo que podemos hacer, lo único que podemos hacer es sumarnos a este conocimiento, a impedir en el grado que sea que todo esto acabe de culminar por parte de quienes se creen cumplir mandatos totalmente erróneos para la evolución de nuestra Humanidad y elevar nuestros sentimientos-vibraciones lo más alto para impedir que estos depredadores actuales y de no hace tanto, acaben por llevar a término esa misión devastadora, que, al fin y al cabo, no es más que su propia extinción: la extinción de una raza depredadora que no tiene sentido con las Leyes del Cosmos y la nueva Humanidad que nos viene pisando los pies.

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* Malaria: la otra cara de todas las tribus tanto americanas como africanas, útiles secuaces sin sueldo de los gobiernos para el exterminio de los nativos.

Amanecer más allá de nuestro Sol

Como no soy la única dispuesta a imaginar “otros Mundos”, con mayúsculas os acerco est artículo, realmente interesante y relajante, sobre la concepción desde el punto científico de las imágenes de amaneceres y atardeceres en otros puntos de nuestra galaxia.

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¿De qué color serían los amaneceres y atardeceres en otros mundos? Y con “otros mundos” no me refiero a los otros planetas del Sistema Solar, sino a exoplanetas situados a decenas de años luz de nosotros. El color de una puesta de sol (¿o sería mejor decir “puesta de estrella”?)  depende principalmente de la composición atmosférica del planeta y de la clase de estrella  (tipo espectral). Aunque lo segundo es fácil de determinar, averiguar la composición de la atmósfera de un planeta extrasolar es algo mucho más complejo. Tanto que sólo conocemos la composición -aproximada- de un puñado de mundos. Lo que por otro lado, no deja de ser sorprendente.

Así se vería un amanecer en Osiris (CNRS).

Los astrónomos Alain Lecavelier y Frédéric Pont han estudiado un par de ejemplos de puestas de sol en dos de esos mundos cuya composición atmosférica conocemos. El primero es HD 209458 b, un júpiter caliente apodado Osiris situado a 150 años luz de la Tierra y uno de los primeros exoplanetas en los que pudimos estudiar su atmósfera. Hace unos años, el espectrógrafo STIS del telescopio espacial Hubble obtuvo un espectro de transmisión de Osiris y detectó una fuerte abundancia de sodio, especialmente en las capas exteriores de la atmósfera.

Simulación de una puesta de “sol” en Osiris (ExoClimes).

Si pudiésemos resistir las infernales temperaturas que reinan en la atmósfera del planeta, una puesta de sol en Osiris tendría un tono verde azulado, ya que el sodio de la atmósfera absorbe preferentemente las longitudes de onda correspondientes al rojo. La estrella de Osiris aparecería azulada en el cielo, pero a medida que se acercase al horizonte comenzarían a aparecer tonos verdosos. Por supuesto, esta estrella aparecería mucho más grande en el cielo de Osiris que nuestro Sol, lo que permitiría apreciar toda la gama de colores del fenómeno. Por otro lado, es muy probable que Osiris muestre siempre el mismo hemisferio hacia su estrella, así que en realidad puede que sea imposible disfrutar de un amanecer en este mundo (a no ser que uno viaje en globo o en avión a través del terminador).
Otro planeta en el que podemos intuir como sería un amanecer es HD 189733 b, otro júpiter caliente situado a 63 años luz en la constelación de Vulpecula. Este exoplaneta fue el primer mundo fuera de nuestro Sistema Solar en el que se detectó la presencia de dióxido de carbono y también ha sido estudiado por el espectrógrafo STIS del Hubble. En este caso, una puesta de Sol sería muy similar a la que podemos ver desde la Tierra, con una estrella rojiza cerca del horizonte. Y al igual que en nuestro planeta, el mecanismo encargado de dar color a los cielos sería la dispersión Rayleigh. No obstante, a diferencia de la Tierra, donde la dispersión de la luz se produce por efecto del polvo y las moléculas de nitrógeno y oxígeno, en HD 189733 b la dispersión sería obra de polvo de silicato en suspensión. Además, si tenemos en cuenta que la estrella HD 189733 es más rojiza que nuestro Sol, el resultado es una puesta de sol o un amanecer con unos tonos bastante más lúgubres que los de la Tierra.

Simulación de la puesta de sol en HD 189733 b (ExoClimes).

Hace unos años apenas podíamos imaginar cómo serían los cielos de otros mundos fuera del Sistema Solar. Hoy sabemos con bastante certeza cómo son los extraños amaneceres de Osiris y HD 189733 b. ¿Qué otras maravillas nos deparará el futuro?

Fuente: http://danielmarin.blogspot.com.es/2012/01/amaneceres-en-otros-mundos.html

Mi mundo no es de este mundo

¿Cómo habrá de ser, pues, mi mundo?

Pasamos por diferentes esferas… Es cierto, ya casi no habrá mundos como “éste” en las otras esferas.

¿Qué son las otras esferas? Las otras esferas o planos de manifestaciones son otros universos… Ahí la vida se puede manifestar con sus Leyes propias en nada parecidas a estas que conocemos aquí en este Planeta.

Cuanto más vibracional y menos densa sea la existencia, las vidas se van acoplando a esa nueva estructura.

Cierto, ya no serán necesarias las materialidades que nos han atrapado en este plano, pero, sobre todo, ya no hay en esos lugares dominio de ninguna especie.

Aquí la vida se forjó para la supervivencia y evolución, basada en el dominio o predominio,… tanto es así que hubo unos seres que se creyeron superdotados al poder comprobarse como dueños de ingenio, que ellos califican de “inteligencia”.

El ingenio que supo preponderar sobre las materialidades para dominarlas, no para moldearlas, transformarlas y crearlas, sino para hacerlas esclavas.

Existe, pues, esa latencia vibratorio-energética negativa que se ha impuesto y transmitido, casi hasta por golpe de genes,  y que es la que ha prevalecido hasta ahora en esta especie a la que yo pertenezco en esta vida: la humana, nuestra especie común.

Esta dominancia han procurado llevarla rectilíneamente a fuerza de “enseñanzas”, “educaciones” y domesticaciones, según pintase la época, pero siempre con un mismo trasfondo, procurando que esa herencia, ese legajo, costumbre o tradición no se perdieran, impidiendo de esa forma cualquier otra manifestación o desviación y liberación de los especímenes de las razas humanas de esas reglas impuestas, de las reglas que han venido imponiendo sucesivamente generación tras generación de forma que ningún ser humano pudiera escapar de ese laberinto.

Tengo que recordar y reconocer que si en esta vida hubiese nacido en cualquier otra zona del planeta o con otra piel, quizás lo hubiese tenido más difícil, pero hubiese llegado hasta donde mismo ahora me manifiesto, con lo cual me declaro totalmente libre e independiente (bajo los conceptos sociales o de tiempología); me declaro un ser no afect@  a mi condición sexual; no dependiente de mi condición de piel; no afect@ a mi condición de edad temporo-espacial. Sí me declaro un ser Único que sólo pertenece a su Esencia propia, a mi parte de correspondencia divina como expresión y me declaro un ser Espectador y Ensayista de mi propia vida intransferible, a la vez emanando hacia el exterior con todo lo que ello comporta en interacciones de todo tipo.

Ante todo y en estos tiempos, tengo que reconocer que no me siento unida a la especie humana como tal, por sentirme desligada del conjunto de este “mundo” impuesto.

No me declaro, por tanto, ni ciudadana, ni mujer, ni madre ni colega como no me declararía, de igual manera, hombre de haber nacido en esa condición sexual. Me acepto como lo que soy y siento: una unidad vibratoria dotada de un cuerpo físico que vive en conjunción con la Madre que le ha tocado: la Tierra, y todos mis hermanos congéneres: todas las especies vivientes y todas las partículas que me conforman y que me envuelven, dentro y fuera de mí, con lo cual me declaro receptáculo de todas las fuerzas vistas y no vistas (perceptibles y no perceptibles), pero que secundan mi existencia.

Pudiera por tanto ser una partícula de luz, como una gota de agua, la hoja de un árbol o toda una selva; pudiera ser un río o un mar; pudiera ser cualquier ser mineral o de savia fría o caliente; pudiera ser parte del polvo estelar o simplemente viento.

Reconozcámoslo: en este mundo nos “enseñan” que el fuego quema, pero no nos enseñan qué es el fuego o qué es el viento o qué es el agua en sí misma, ya ni mencionar los espíritus que los conforman; te pueden decir que son formaciones de tales y tales partículas o átomos, pero la realidad, la esencia es que no saben qué es el fuego, el agua o la tierra o las especies vegetales o animales (por qué unas partículas deciden unirse y formar tales estructuras… ahí reside la Anciana Sabiduría).

Esto pertenece a los Órdenes de los Matrimonios o uniones de vibraciones semejantes o de sintonía para crear esas formas materio-expresiones que van estructuradas por la Inteligencia Infinita Creadora que da forma a todas las cosas tal y como las percibimos desde nuestro plano.

Nuestra ignorancia es nuestra soberana inquisidora y hasta que no traspasemos ese umbral, el ser humano, como tal, no empezará realmente a evolucionar en forma-conjunto-especie.

Nombrarnos pues el colofón o los predilectos de “dios” o el Creador, es totalmente falso, como falso es que el Creador castigue o premie y nos tenga una escalera para subir a su trono. Es totalmente falso ese concepto. En estos momentos, si tuviese que decir algo, lo que diría es que siempre seremos (si así lo deseamos) co-autores y co-actores de esa Inteligencia Infinita, también en otros planos o esferas a las que lleguen pocos como realmente amasadores de esa sabiduría, entonces estamos llamados a nuestra misma vez a invitar a subir o a entrar en esas otras esferas a los demás que lo deseen, donde ya lo material no rige.

Volviendo a este plano, hay que construir de nuevo esta Humanidad, que es la que está llamada, y está llamada porque la Perfección sabe que estos planos están y estarán llenos de sufrimiento siempre que la humanidad lo permita y no se digne a dirigir su rumbo hacia esferas más altas.

El tiempo terrenal es incontable, pueden pasar quizás cien o mil años más, pero llegará el punto-encuentro en que voluntariamente o por designios cósmicos, la humanidad tendrá que ir hacia donde son llamados.

No se va a hacer de golpe, las estructuras humanas tendrán que ir modificándose paulatinamente.

Lo único que desean los designios cósmicos es que esto no tenga que hacerse de nuevo por erradicación, ya que en cada proceso siempre se han perdido infinitas piedras preciosas y se ha eliminado la memoria ancestral predecesora de las especies.

Como alguien dijo:

“Hay otros mundos, pero, de hecho, todos están en este.”

Ayudemos a construir-nos de forma distinta, de la forma en que hemos sido llamados.