Nuestro refugio interior debería ser nuestro Templo Interior

Sólo nos han enseñado a sufrir. Esta enseñanza la aplicamos a absolutamente todo: cada vez que respiramos, cada vez que encontramos dificultades para que entre el oxígeno en nuestras vidas volvemos a re-traernos hacia nuestro interior. Como dice el post, bien puede ser por recuerdos, imágenes que quedaron en nuestro depósito interior de unas vivencias que fueron ocasionalmente mejores o más felices. Y es que todo es ocasional y circunstancial.

Sugiero no girar nuestro latir hacia esas imágenes retrospectivas para “evadirnos” de una cruel realidad externa. Sí, es difícil pero se puede hacer: re-educarnos para otra forma de latir, sentir y vivir: Vivir para Vivir. Vivir nuestro Tiempo. Si hemos nacido entonces es que hemos escogido vivir de nuevo: se nos borran las memorias anteriores de toda otra percepción que hayamos podido o hubiésemos podido arrastrar a un nuevo palpitar; pero este palpitar está lleno, a veces, de espinas, de dolor, de un desgarro sordo que nos hace mirar hacia el cielo físico de nuestra existencia en busca de respuestas, y cuando no re-crear un espacio interior donde el exterior sea, por completo o en parte, olvidado.

Aprender a mirar a dolor frente a frente, y hasta incluso mirarle con la valentía de expulsarlo fuera. No hemos de dejar que el dolor nos abrume en ninguno de sus aspectos. Nos han enseñado a sufrir y esta vida terreno-mundanal, cuyo ciclo concluye, se empeña en llevarnos hacia ese vacío, hacia ese abismo donde no existen respuestas. Se empeñan en que acabemos o concluyamos en este panorama, para, de nuevo, o volver a él o no transgredirlo quedándonos con una imagen de nuestra Existencia cuando no pobre, sí llena de dolor y de preguntas sin respuesta.

Tenemos varias codificaciones interiores, no sólo la genética, debemos buscar y encontrar todas nuestras codificaciones para saber vivir y latir plenamente en nuestra existencia: sin amarrarnos a ella hemos de amarla, y hemos de ser conscientes de que hemos de cambiar nuestro panorama exterior. Se han empeñado en decirnos que todo está dentro, y es cierto, pero se han valido de ello para que dejemos de insistir en modificar el entorno que rodea nuestra Vida Existencial. Ese es nuestro castigo, el castigo al que nos encadenaron los señores de los resortes temporo-biológicos, ese es el castigo del cual habremos de liberarnos y, destapando sus caras, liberar toda la existencia del ser humano como tal. No sólo está en juego nuestra expresión de total felicidad uni-personal y uni-espiritual sino la evolución y desdramatización de toda una especie: la humana.

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